Siestas

Según el diccionario de la Real Academia Española, siesta viene del latín sexta (hora), significando el tiempo que equivalía al mediodía. Es decir, era a mediodía (12 p.m.) cuando correspondía tomar un momento de descanso y dormir.

¿Por qué es importante la siesta?

Si bien para muchos adultos es complicado tomar una siesta por diversos motivos, en el caso de los bebés las siestas son muy importantes y forman parte vital de su desarrollo.

A. El cuerpo pide DORMIR, pide siesta. Tal como la definición de siesta lo dice, desde hace muchos años se sabía que había que hacerle caso a nuestro ritmo natural. Nuestro cuerpo pide descanso, nuestro cuerpo pide comer, nuestro cuerpo nos habla. Escuchémoslo. En el caso de los bebés, corresponde a los padres escuchar y observar el comportamiento del cuerpo de sus hijos. Cuando nuestro cuerpo demanda sueño es porque comienza a segregar la hormona del sueño llamada melatonina. Cuando esta hormona entra en acción, los bebés, como no hablan, dicen “tengo sueño” de diferentes maneras, lo que llamaremos “señales de sueño”. Las principales señales de sueño de los bebés son las siguientes: comienzan a rascarse los ojos, bostezar, se ponen un poco irritables, se quedan viendo al vacío, se tocan la cabeza, ninguna actividad los entretiene, lloran, se acuestan, tienen flojera, etcétera. Observa a tu hijo e identifica que hace cuando se abre su ventana de sueño, ¿cuál es su señal de sueño? ¿Es una o varias señales de sueño?

B. La historia con final feliz. Cuando a tu bebé le comienza a dar sueño porque comienza a segregar melatonina pues su tiempo de vigilia está terminando y empieza a emitir la señal de “tengo sueño” bostezando o tallándose los ojos por mencionar las más evidentes. Y te das cuenta que es momento de acostarlo para que duerma, entonces habrá un final feliz pues el descansará, se recuperará y todos estarán felices y contentos.

C. La otra historia no tan feliz. Si tu hijo no tiene señales de sueño tan evidentes como las que mencionamos o si las viste pero te esperaste un tiempo para que tuviera más sueño (cosa que hacemos muchas mamás) o por lo que sea no lo acuestas a dormir. El momento ideal de su ventana de sueño se pasa y comienza la otra historia no tan feliz. Los niños entran en estado de alerta por el estrés que les genera no poder dormir (no saben dormir por si solos). Entonces comienza un circulo de sucesos no muy felices pues no duerme la siesta, o duerme poco y de mala calidad. Despierta y está de mal humor por el cansancio acumulado. Cuando llega la noche no se puede dormir fácilmente o si bien, se duerme rápidamente al poco tiempo se despierta y llora. Tiene muchos despertares durante la noche y generalmente, se despierta muy temprano para continuar con esta triste historia de cansancio acumulado. Así un día con malas siestas te llevará probablemente a tener una mala noche. Y entonces, ¿son importantes las siestas?

¿Cuántas siestas necesita mi hijo?

El numero de siestas está relacionado con la edad de manera inversa. Es decir, los recién nacidos necesitan más siestas y conforme crecen necesitan menos siestas. Esto sucede porque el sueño de día es complementado por el sueño de noche. Conforme crecen, duermen más de noche y necesitan dormir menos de día, aunque las siestas se van haciendo más largas y consistentes. Un recién nacido duerme mucho de día y generalmente no tiene horarios ni rutina y es normal. Es hasta los cuatro meses cuando las siestas pueden comenzar a tener más consistencia, es decir, son un poco más predecibles pero el margen de variación es grande todavía. Es hasta los seis meses de edad cuando se pueden establecer más fácilmente las rutinas y las siestas son más predecibles en cuanto a la hora en que suceden y su duración. Por ello es que a los seis meses se recomienda iniciar el sleep coach formalmente pues es cuando los bebés han logrado cierta madurez.

Siestas según la Edad*

* West, Kim: “Sleep Averages: How much sleep does your child need?”

Nota: Las horas son aproximadas y cada niño es diferente, estos cuadros sirven de referencia y para saber que podemos esperar, es un ideal no un “deber ser”. Generalmente las diferencias con el horario tienen un margen de +/- una hora.

Bibliografía:

West, Kim, The Sleep Lady®’s Good Night, Sleep Tight, 2009.

www.rae.es Real Academia Española


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